No tenías por qué fingir una sonrisa
para ganarte mi poesía
ni decirme palabras bonitas
robadas o tuyas
qué mas da
igual tienes las mías
que aprenden cada día
y olvidan como la brisa.
No tenías por qué mentir
ni hablar de lo que no sentías
como fingiendo un orgasmo
que nunca te venía
pronunciando repetidamente
mi nombre cuando en tu pecho
otro nombre ya escribías.
No debías
terminar con palabras impropias
una relación que ni existía
inventando una excusa tonta,
pueril, trillada y gastada
propias de infantes o de niñas
porque en verdad Usted no podía
ni quería
eso esta claro, Señora Poesía.
© Gabriel
AMORPLATóNICO
-
Eres tan mía
como la luz
de una lámpara;
te huelo siempre
cuando quiero
con solo
pensar en ti...
Gabriel Cordears
Hace 11 meses

2 comentarios:
me encanto!!!!!!!!!!!!!!!!!!
saludos!
a mi también
beso.
mist.
Publicar un comentario